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Lo más destacado de la escultura del patio octogonal

En Patio octogonal, situado en el Museos Vaticanos, es uno de los espacios más emblemáticos del complejo. Diseñado originalmente por el arquitecto renacentista Donato Bramante a principios del siglo XVI, este patio es una impresionante galería al aire libre que alberga algunas de las esculturas clásicas más importantes del Vaticano. La disposición del patio, con sus ocho lados, ofrece un elegante telón de fondo a obras maestras como el Grupo de Laocoonte y el Apolo Belvedere. Estas antiguas estatuas se exponen en nichos que permiten a los visitantes admirar su belleza y su importancia histórica desde todos los ángulos. El Patio Octogonal no sólo es un lugar de importancia artística, sino que también ofrece un ambiente tranquilo, perfecto para reflexionar sobre las obras maestras de la Antigüedad que han dado forma al arte occidental.

Información útil

Horario de apertura:

  • De lunes a sábado: De 9:00 a 18:00 (última entrada a las 16:00).
  • Último domingo de mes: entrada gratuita de 9:00 a 14:00 (última entrada a las 12:30).
  • Días de cierre: Domingos (excepto el último domingo de mes) y determinadas fiestas religiosas como Navidad y Semana Santa.

Entradas:

  • Es aconsejable comprar las entradas por Internet con antelación para evitar largas colas.
  • Las entradas pueden reservarse con horario para reducir los tiempos de espera.
  • Hay descuentos para niños, estudiantes y grupos.
  • Hay audioguías y visitas guiadas en varios idiomas.

Cómo llegar

El Patio Octogonal (Cortile Ottagono) se encuentra dentro del complejo de los Museos Vaticanos, concretamente en el Patio del Belvedere, que forma parte de la sección conocida como Museo Pío-Clementino. Este patio es accesible a lo largo del recorrido museístico y es una de las primeras paradas durante la visita, justo después de pasar por algunas de las galerías y salas principales. El Patio Octogonal alberga algunas de las estatuas clásicas más famosas de la colección vaticana y es una de las principales atracciones durante la visita al museo.

Historia

En Patio octogonal (Cortile Ottagono) se conocía antiguamente como el Cortile delle Statue, y albergó el primer núcleo de estatuas clásicas antiguas de las colecciones pontificias. Los Museos Vaticanos explican que Papa Julio II (1503-1513) exhibió aquí una extraordinaria colección de escultura antigua, con la ambición de revivir la “Roma de los Césares” dentro de la Roma de los Papas.

A finales de 1700, el Vaticano señala que Clemente XIV y Pío VI transformó la creciente colección en un museo construido a tal efecto, y la corte se convirtió en el eje de ese nuevo proyecto. En este periodo también se Museo Pio Clementino toma su nombre, en honor a los dos papas que supervisaron su fundación.

A pesar de los cambios posteriores a lo largo de los siglos, los Museos Vaticanos afirman que algunas esculturas, en concreto la Laocoön y el Apolo Belvedere-permanecen en los puestos que han ocupado desde principios del siglo XVI. Para el visitante de hoy, esa continuidad es parte de la magia: no sólo se ven obras famosas, sino que se está en un entorno histórico que ayudó a dar forma a la manera en que los artistas del Renacimiento y posteriores aprendieron a mirar la Antigüedad.

En Patio octogonal (Cortile Ottagono) se conocía antiguamente como el Cortile delle Statue, y albergó el primer núcleo de estatuas clásicas antiguas de las colecciones pontificias. Los Museos Vaticanos explican que Papa Julio II (1503-1513) exhibió aquí una extraordinaria colección de escultura antigua, con la ambición de revivir la “Roma de los Césares” dentro de la Roma de los Papas.

A finales de 1700, el Vaticano señala que Clemente XIV y Pío VI transformó la creciente colección en un museo construido a tal efecto, y la corte se convirtió en el eje de ese nuevo proyecto. En este periodo también se Museo Pio Clementino toma su nombre, en honor a los dos papas que supervisaron su fundación.

A pesar de los cambios posteriores a lo largo de los siglos, los Museos Vaticanos afirman que algunas esculturas, en concreto la Laocoön y el Apolo Belvedere-permanecen en los puestos que han ocupado desde principios del siglo XVI. Para el visitante de hoy, esa continuidad es parte de la magia: no sólo se ven obras famosas, sino que se está en un entorno histórico que ayudó a dar forma a la manera en que los artistas del Renacimiento y posteriores aprendieron a mirar la Antigüedad.

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